lunes, 18 de enero de 2010

EL DESEO DE LA LUNA OSCURA. 16.




Hoy la noche me sorprendió merodeando mis propios temores mientras mi pecho buscaba con anhelo tu tibia espalda.

En mi desvelo quise dibujar sobre ella, con las yemas de mis dedos, la mujer oculta en tu sombra, hacer poesía con tus lunares y con ellos escribir su nombre.

Añoré envolverme en tu piel para respirarte aún más sin despertarte.

Y en el susurro lento de mi propia alma, fue mi inquietud la que abrió los ojos haciéndome desaparecer antes de que tu piel me pronunciara.

2 comentarios:

Rafa dijo...

Hermoso poema escribiste, no pude resistirme a la réplica, perdóname:


Pues el silencio no debiera ser desbaratado ni la tenue luz cosida con besos, el anhelo seguirá mordiendo los espíritus cautivos, suplicantes, rendidos con absoluto fervor a ese tramo de piel que incita mis versos.

Y si en este instante duermen las blancas palomas no así mi pasión que se descontrola por momentos, invadiendo con febriles temblores tus más secretos sueños de muchacha crédula y confiada.

Porque… ¿qué ves al abrir tus ojos?, sino una estancia sumida en oscuridad apenas blanqueada por la luna, viciada de un aire trabado, ilícito y una mirada que pretende desvanecerse a pesar de que en tu piel perduran las huellas del intento, de la sumisión fallida, del deseo apenas evocado.

BESOS

Krlos Reyna dijo...

Sin duda hermoso poema =) Envolverme en tu piel, dentro de ti, tan cerca pero tan cerca,tanto que más no podría estarse :)

Besos